domingo, febrero 12, 2006

Aunque tú

Inolvidable

En la vida hay amores
Que nunca pueden olvidarse
Imborrables momentos
Que siempre guarda el corazon
Porque aquello que un dia
Nos hizo temblar de alegria
Es mentira que hoy pueda olvidarse
Con un nuevo amor
He besado otras bocas
Buscando nuevas ansiedades
Y otros brazos extranos
Me estrechan llenos de emocion
Pero solo consiguen hacerme
Recordar los tuyos
Que inolvidablemente
Viviran en mi



s

jueves, febrero 09, 2006

The Birthmark


...me regalaron un libro. Para las navidades de aquel año, mi madre me compró una antología de relatos de escritores norteamericanos. Cuentos clásicos americanos, un enorme volumen encuadernado en tela verde, y en la página cuarenta y seis había un relato de Nathaniel Hawthorne, El antojo. ¿Lo conoces?
Vagamente. Creo que no lo he leído desde el instituto.
Yo lo leí todos los días durante seis meses. Hawthorne lo escribió para mí. Era mi historia.
Un científico y su joven esposa. Ésa es la situación, ¿verdad? Intenta quitarle un antojo de la cara.
Un antojo escarlata. Del lado izquierdo de la cara.
No es extraño que te gustara.
Eso es decir poco. Me obsesionó. Ese relato me devoraba viva.
El antojo tiene la forma de una mano, ¿no es así?
Ahora empiezo a acordarme. Hawthorne dice que parece la huella de una mano apretada contra su mejilla.
Pero pequeña. Es del tamaño de la mano de un pigmeo, la mano de una criatura.
La mujer sólo tiene ese pequeño defecto y, aparte de eso, su cara es perfecta. Es famosa por su extraordinaria belleza.
Georgiana. Hasta que se casa con Aylmer ni siquiera piensa que sea un defecto. Es él quien le enseña a odiarlo, quien la vuelve contra sí misma y le suscita el deseo de quitárselo. Para él, no es sólo un defecto, no es únicamente algo que destruye su belleza física. Es la señal de una corrupción oculta, una mancha en el alma de Georgiana, la marca del pecado, de la muerte y de la putrefacción.
El sello de nuestra condición mortal.
O simplemente de lo que consideramos humano. Eso es lo que hace tan trágico el relato. Aylmer va a su laboratorio y se pone a hacer experimentos con elixires y pócimas, intentando descubrir una fórmula para borrar la pavorosa mancha, y a la ingenua Georgiana todo le parece bien. Por eso es tan tremendo. Ella desea que su marido la quiera. Eso es lo único que le importa, y si la supresión del antojo es el precio que tiene que pagar por su amor, está dispuesta a arriesgar la vida por ello.
Y él acaba asesinándola.
Pero no antes de que desaparezca el antojo. Eso es muy importante. En el último segundo, justo cuando está a punto de morir, la marca de la mejilla empieza a desvanecerse. Se está borrando, desaparece del todo, y sólo entonces, en ese preciso momento, es cuando muere la pobre Georgiana, La marca de nacimiento es ella misma. Si desaparece, ella también desaparece...


Extracto de Libro de las Ilusiones, de Paul Aster.

jueves, febrero 02, 2006

Sin título

En la noche, cuando otra vez empiezo a quedarme solo, llega a mí un deseo grande de soltarme a reír. De agudizar, de alguna manera, la risa, hasta alcanzar la frontera en que se convierte en carcajada. Son notables las noches, en que, por descuido o por algún entretenimiento vano, no me doy cuenta de que ya sobrepasé ese límite. Y son contadas aquellas en que logro darme cuenta que alcancé tal goce. Mas, puedo pensar que de alguna manera, siempre está presente ese anhelo, que me conforta y, además de animarme, me ayuda a neutralizar la abundancia de soledad. Pienso en que no es llegando a la carcajada cuando alcanzo la mayor alegría, como le pasa a la señorita Dina, sino, cuando rozo el borde magnífico (por llamarlo de alguna manera), de ella. No, no estoy hablando de la señorita, escribo de la risa. Cómo describir ese sonido. No lo sé, a mis años me considero mal fruidor, ya que escucho el sonido grave y fuerte de la carcajada como una burla de la risa y la risa—que apenas empieza—como una tímida carcajada. Es este sonido nulo y sordo que sobreviene a las palabras, a los diminutos remolinos que se forman en la garganta lo que encuentro extraordinario.

lunes, enero 30, 2006

Ejercicio

Detrás quedaba Chilapa, mi amigo Miguel me invitó. La Plaza estaba llena de artesanías, de palma y bejuco... Fue un día muy disfrutado, la carretera se está convirtiendo en una fascinación, en algo delirante. Decía él, que fue el siete de enero cuando empezó a manejar, y lo usaba como justificante cuando las curvas y su inexperiencia, hacían que se tambaleara el pequeño automóvil. Por fortuna y suerte llegamos bien, y mi amigo ya en el lugar, repetía esa sentencia que lo caracteriza: “lo último que perderemos es la vida, por eso cualquier instante es bueno para morir”. Respiraba, estiraba sus brazos y echamos andar. Miramos, probamos de todo, cosas que no mencionaré, porque fueron demasiadas. Aunque debo decir que la granada naranjada estuvo excepcional. Iban y venían los comerciantes de dudoso atuendo, señoritas de cuellos coloridos que adornaban, como un rehilete, la Plaza al pasar. Antes de regresar, entramos a la cocina ecléctica (concepto bastante raro para el lugar) pero muy bien recomendada por la señora Tela. Pedimos el platillo “típico”: mole, acompañado de un vasito de agua de caña, y creo que hubiéramos podido comer sabroso, sino fuera porque a mi amigo le dio miedo. La decoración sospechosa le provocó una afección en el estómago: el xoloescuintle disecado, el sapo-maceta del tapanco, el balaustre victoriano combinado con unas candilejas, los maniquís disfrazados con la indumentaria indígena, la piñata de Satanás, el huipil negro; pero lo que acabo con su paciencia fue el lava manos. Este, estaba representado por un querubín, al momento de abrir el grifo, el agua venía de él como si estuviese orinando. Miguel, indignado, hecho mil furias y prefirió salir, molesto y decepcionado de tan “horroroso” lugar. Se alegró pronto, en cuanto le dije que podría manejar de vuelta, dejo escapar la sonrisas al portal.

La tierra del viejo

sincretismo

Fotografías breves, como fue el breve viaje a los pedazos de tierra de mis abuelos paternos. Visitar la tumba de mi abuela Áurea, estrello mi corazón.

Mixteca Baja de Oaxaca.
Pinotepa de Don Luis-Jicayan
enero 2006

miércoles, enero 18, 2006

Correspondencia

Mario escribió:
que tranza abreu como andan por alla y tu como estas, que tal las vacaciones con la familia bien verdad, me lo imagino a mi me hubiese gustado estar ahi si tu eres el que sabes cuanto me gusta estar por alla pero fallo esta vez ya que esto de crecer y trabajar es lo peor que existe pero bueno espero que todo haya salido bien y que no me hayan extrañado mucho jajajajaja como verdad. cuidense y saludame mucho a tus padres dile que se les extraña a tambien a aikon dale un sápe de mi parte cuando te veo por aca se te extraña para una charla

mario



Mario:

Hey man, qué bueno saber de ti, aunque sea por escrito. Las vacaciones fueron muy cortas, y como siempre nuestro abuelito, aprovechó la breve visita para trabajar. Así que ya te imaginas: me la pasé colando y subiendo botes de arena, botes de agua, quinientos tabiques, varillas; haciendo amarres con alambre recocido, buscando piedras blancas para decorar el pretil de la cocina. Mezclando el cemento y la grava, refrescándolo con sartencitos de agua, y, a veces, recibiendo muy cortésmente, los regaños de nuestro abuelito. Él, sin duda fue el que mejor se la pasó. En la noche, vísperas de su cumpleaños, le llevamos nochecitas, que es muy parecido a una serenata. Abuelito, fue sorprendido en el 5° sueño, levantándose rapidísimo, y ocultando su alegría entre las cortinas de papel picado que le fabricamos. Poco después—mientras la música entonaba aquella canción que Pedro Infante le llevó a la Chorreada en Nosotros Los Pobres—se dejaba poner collares de galletas Marías, que llevaban como distintivo un cigarrillo Marlboro o una hoja de trueno; él no podía más, entre abrazos y cuerdas de guitarra, se tumbó sobre su silla y se le vidriaron los ojos. El cantante continuó con su vasto repertorio y para cuando tocó Caminos de Michoacán, abuelito se lució bailando ese corrido con una de sus hijas: mi mamá, quien por cierto decía: ojalá estuvieran todos. Había las risas de las hijas del tío Gaby, de su mujer; Simón, se dejaba acompañar por su vaso con tequila y Fresca, a su lado tía Chabe cargaba a nuestra más pequeña prima y le decía no sé qué cosas a Lesli y a Yoli; mi tío Chuy todavía con la camisa manchada por la grasa y el aceite de su taller mecánico, mandó a Oscar a su tienda por municiones: refrescos, papas, una botella de tequila; y los demás, como Fátima y sus hijas, nos acompañaban, ocupando el espacio destinado a Terry (el perro), quien se la pasó aullando porque no jugaban con él. Sólo nuestra abuelita desistió en estar con nosotros. Aún continúa en ella el rencor y el doloroso silencio de no hablarle al que fuera su esposo. Pero, creo que estaba tranquila, y sentí que irse a dormir temprano, aquel día, fue la forma de acompañarnos. Las canciones terminaron al diez minutos para la una de la mañana, mas continuó en los familiares el despido cargado de afecto. Nuestro abuelito, por fin, durmió satisfecho. Esa fue la mejor de las noches (para todos). Mejor que la noche de Navidad, en que se te extrañaba—cómo no se te va a extrañar—; mejor que la noche de Año Nuevo, en la que también estuvieron de alguna manera presentes. Man, puedo decirte que no te perdiste de tanto, salvo los frijoles puercos, el clásico pollo con pasas (ajiaco), la cena acostumbrada de enchiladas en chile guajillo, ¡los tacos con caldito de pollo!—que tanto de gustan—, las sobremesas o cuando sacan la silla en la tarde a la banqueta; los apagones que promueven el misterio al quedarse oscuro el pueblo y se apetece que alguien cuente historias de sustos y aparecidos; las caminatas por el callejón, al zócalo o alguna que otra calle huérfana; las caminatas a la huerta y trepar a los mangos, y después hundir los pies en el río Cutzamala; los paseos a pueblos cercanos: manejando Oscar a Coyuca, a Riva Palacio, a Tlapehuala a comprar el pan de Baqueta, a Chumbitaro para llenar costales con jícamas, al mirador de las Querendas para ver miles de estrellas fugaces reflejadas en el Balsas y, escuchar el último éxito grupero que suena en las camionetas; te perdiste de las mujeres más hermosas de México, hermosas de veras, de corazón, de alma, de pies a cabeza , con su sonrisa transparente y sus faldas largas y blancas. Pero, como tu dices “todo salió bien”, mas la casa lucía pequeña y vacía. Es tan cierto eso que escribes: “esto de crecer y trabajar es lo peor que existe”, sí, es lo más inexplicable y explicable a la vez, pero siempre hay tiempo para reunirse y volver a llenar con la presencia nuestra casa de infancia.

Man, un abrazo fraterno y fuerte.
Salúdame a tu mamá, a tu papá, a Chukoparek (Chucho). Siempre se les recuerda.
Feliz año a todos los tuyos.

abreu (inti)


ps. Supe que falleció Kokis, lo lamento.
No sé cuando iré a México, esa ciudad me da miedo, no por los que la habitan, o la violencia de la que hablan siempre en los noticiarios; es un miedo distinto. Así que, hasta pronto Man. Cuídate y cuida por favor el departamento.

miércoles, enero 11, 2006

Construcción en tierra

Disforme
Muro disforme
Diciembre 2005
Por Inti Ayora

jueves, diciembre 22, 2005

Tus palabras determinadas.


S—
p.


Cuando se marcha o se aleja de una persona que ama, calla y espera una respuesta, una señal. Espera de pie y piensa que todo pasa, hasta el dolor tan inmenso pasa, de una manera incomprensible; no de un día para otro, pasa de igual manera que la vida. Piensa que aun siendo inteligente puede hacer muy poco en contra de su naturaleza y sus obsesiones. Piensa en lo infantil que fue, porque dijo todas aquellas cosas. Piensa que la quiere, por ella, porque ha existido desde ella. ¿Cómo decirlo? La vanidad y el orgullo pueden causar mucho dolor. Sin embargo, acepta el mundo paso a paso y poco a poco muere. 24 horas todos los días, “implacables y decididas” como lluvia en su piel. Todavía la ve y todavía queda algo en su corazón. La ve en sus ojos y siente algo en su estómago. Pasan los días, la busca y se exalta. A veces le falta el aire, se detiene en las gradas: ya sólo le quedan los recuerdos. Le gustaría volver a verla, le gustaría decirle algo. Avanza. Le cuenta a alguien: últimamente la he visto, despierto y en sueños, la veo atravesar el anden, delgada, con su monedero de colores vivos, con su suéter morado, la veo descender el puente, o murmurarle algo a su hermano. Esta tarde la vi mientras estaba escribiendo y me quede tranquilo.

Quizás el mundo se acabe cuando se apaguen las luces de la ciudad. Son posibilidades. Ésta está determinada.

f.a.

martes, diciembre 20, 2005

Señal

Weeks later in Times Square

Anthony Browne

viernes, diciembre 16, 2005

Invitación

De Amanda



HOLA A TODOS:
LOS INVITO A QUE CONOZCAN MIS NUEVOS DISEÑOS DE ROPA PARA MUJER, VOY A ESTAR EN LA FERIA FUSION DEL SABADO 17 AL VIERNES 23 (VENUSTIANO CARRANZA NUM 25); ESPERO VERLOS POR ALLA EN EL COCTAIL DE INAUGURACION EL SABADO 17 A LAS 19:00 HRS, O SI NO EN EL RESTO DE LA SEMANA.
LES MANDO COMO ARCHIVO ADJUNTO UNA PROBADITA DE LO QUE PODRAN VER...
U BESO Y UN ABRAZO NAVIDEÑO A TODOS Y TODAS.
AMANDA


Diseños de Amanda



Calendario:
coctel de inauguración sábado 17 a las 19 hs
-arte en vivo (un artista pintando en vivo con una banda tocando)
-anti pasarela (gente normal desfilando los productos del bazar, para mostrar que los productos del bazar se los puede poner la gente que nos visita). Y
como siempre se destacan: un espacio de comida, café y más: peluquero itinerante, música en vivo, obras de teatro; a parte de 50 expositores (arte y diseño) exhibiendo y vendiendo sus productos. nuestro sitio web donde pueden consultar fotos y más información: www.proyectofusion.com.mx
ITINERARIO DE ESPECTACULOS
SABADO 17
17 hs SIROKO (percusión africana y malavares)
19 hs COCTEL INAUGURACION- Tocan en vivo: SONORA CENTRAL (cuarteto Neocumbia)
20 hs TIGGERS (Trip hop)
21.30 DJ LUNAR MONKEY MAN
DOMINDO 18
16 hs DUO DON SATUR (tango, guitarra y bandoneon)
18 hs KIN (deep house)
MARTES 20
16 hs MATCH DE IMPRO TEATRAL (Juegan Una mosca parada en la pared vs. Narcoimprovisantes, estudiantes de la ENAT y UNAM)
18.30hs MUSTANG (rock)
MIERCOLES 21
14 hs EL CIELO vs. EL INFIERNO (obra de teatro)
JUEVES 22
18 hs LURI MOLINA TRIO (Jazz)
VIERNES 23
16 hs EL ALACRAN (jazz)
20 hs CIERRE DEL EVENTO CON CICLOS (rock)

lunes, diciembre 12, 2005

Yuvia

A esta hora ya dejó la ciudad. Con toda seguridad estará bien y un poco más que dormida, resintiendo los efectos del narcótico que para ella es la carretera. Cuando despierte, se encontrará más cercana, dicho sea de paso, encontrará lo mismo: la estación de gasolina, la estatua de piedra, los concurridos estacionamientos de los restaurantes. Pero todavía permanece allá, en el lugar en que coincide la realidad con el sueño. Tal vez su acompañante—mujer, en este caso—le toque el hombro, la despierte y le señale maravillada, el maravilloso declive de los cerros o la apenas luz que se alcanza a filtrar por su borde. Porque es de tarde y aún se pueden ver las formas con colores; empañadas, es cierto, pero que destacan por sus profundidades y distancias. O quizá no y se quede en ese estado, acumulándose kilómetro a kilómetro, aproximándose a límites en que se hace imposible continuar dormida.
diario de notas de vuelta a la casa

sábado, diciembre 10, 2005

Fiat Lux

Único
inmutable
ilimitado
inmóvil
Son puntos, apenas pocos. Para ellos, hacer su recorrido nocturno nunca ha sido tan maravilloso. Se les empieza a ver cuando oscurece y cuando el tráfico rodado no es continuo. Los Hacedores de lucecitas, salen de su robusto automóvil, confiados en tejer, entre el limbo que hay de poste a poste, una cinta parpadeante que fascine con su intermitencia al ojo, o simplemente alegre, al que camina de noche y a esa señorita que deja flotar su pelo por la ventana. Para mañana (por la noche), la calle estará toda luminosa y bonita pero, repleta de un sentimiento contrario al animo que se mira en las parejas de amigos, que juegan con sus dedos a señalar esos puntitos de luz y que con apenas breves movimientos de sus dedos, dibujan un regalo: las antenitas de un insecto, el vientre de una oruga. Las sigo con el pensamiento cuando dejo de verlas, y cada que las veo, advierto que allá, en un lugar fuera del tiempo, las pudimos ver; y eso me llena de una gran ternura. Es cierto que me hacen llorar, pero yo no sabía que un llanto podía ser tan dulce, porque así existes dondequiera, y siempre estás brillando y cambias de colores, y te marchas en la lucecita roja y te fundes en aquella azul. Y nos vamos cuando cesa la noche, cuando cae esta palabra noche y subimos la palabra día, y entonces nos quedamos guardados en el hueco de la mano, déjame cerrarla para sentir que abrazo.

viernes, diciembre 09, 2005

N.

De anoche:

Las lucecitas me hacen llorar.

sábado, diciembre 03, 2005

Espantapájaros

Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando.Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Oliverio Girondo



Se me acaban los caminos. Todos, después del llanto, me imantán allí. Cuando volví a verla, no dejaba de mirarla. Ni de hablarle decidido. Le contaba de los viajes: en todas las mujeres que veía te recordaba insistente: en el rostro desconocido del brazo extendido que lleva el paraguas, en las manos mojadas de las niñas que jugueteaban en el borde del mar; en la mujer que vuela la cometa. En la mujer con alas en la plaza y aquella que sonríe al pasar. Y me ahogaba en sus ojos de silencio. Ojos de mujer nueva, cómo hubiera deseado que me sobrará tiempo para rozar la punta de su mano. Le contaba de mi llorar de amor. De amor he llorado—le decía—“he llorado con la nariz y con las rodillas” “he llorado por el ombligo, por la boca”. Cómo adoré la memoria toda, como la aprecio ahora que la recuerdo. Cómo adoré ese poema de Girondo que de niño me hacía llorar y reír. Y la humildad de ella, novísima, consolándome. El amor es voluntario—dijo—no te mueras, no te jodas: aquí estoy, aquí estás, aquí estamos, aquí empezamos. Cómo quise besar su boca. Su boca nueva roja, sus labios de luna creciente. Su boca toda hablando con mi lengua, con mis dedos. Su boca de semilla de manzana. Su boca que toda cabe en mi boca y en tres de mis dedos. Su boca nueva que con un beso cierra las ventanas de las heridas. Cómo hubiera querido retroceder los pasos, el aliento, regresarme la cabeza, retardar el abatimiento de los párpados; reducir en centímetros la mesa que nos dividía y daba inicio a este duelo. A este ser tuyo mujer: cuando me miraste para despedirte con tus ojos humedecidos de ternura, y mirándome en silencio inmóvil vertical, pude creer otra vez en mis ojos y pude caer a ti desmayado. Sin embargo no puedo no dejar de verte. Gracias ¡tarde turquesa!

viernes, diciembre 02, 2005

Clisé

Amojileca está llena de luces, mejor que un traje de torero. Esta región que perfora las nubes, toda de frío cubierta, tiene justo en su cima una luz huérfana. Los coches descienden, parpadean las sirenas: rojo, azul, rojo; su timo desenfocado arrulla. Taciturna una voz cantando se detiene. La luz nos desilumina de pronto y, aparece de su boca el Poema XX (Cliché)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Amojileca vuelve a iluminarse, ya es diciembre por cierto. Nunca tuve un árbol navideño, pero tengo Amojileca. En ella fluyen constantes y serenas las luces. Recorren las calles como hormigas atravesando la alacena y el armario. Parpadean, acompañan el paso de algún caminante. Alguien asomado a la ventana deja caer una diadema, que recorre la pendiente de la calle, se confunde con las sombras de los postes y un letrero que anuncia el sol para mañana. Sol magnífico en la piel. Nueva luz nueva. Como nueva piel y nuevos ojos. Manos limpias a escribir, una luz que me da rostro.

lunes, noviembre 21, 2005

Espiral


Para la mayoría de los moluscos, la forma orgánica no tiene mucha importancia en la vida de los miembros de una especie, dado que no pueden verse uno al otro o tienen sólo una vaga percepción de los demás individuos y del ambiente. Ello no excluye que estriados de colores vivos y formas que encuentra bellísimas nuestra mirada (como en muchas conchillas de gasterópodos) existan independientemente de toda relación con la visibilidad.



Coquilles

Acteon tornatilis con la concha horadada por el caracol depredador Natica.

Foto de Lluis Aguilar.


viernes, noviembre 11, 2005

Enzo Nussio

Hoy llegaron 5 cartas al buzón, rescato ésta. Es de Enzo, un amigo entrañable. La comparto por la vez en que prometimos sentar a la belleza en las piernas. Gracias amigo ¡
Mi más sincero abrazo.
Queridos amigos mexicanos...

Les escribo a todos juntos, espero que no les ofenda individualmente sino de fuerza a su sentimiento patriotico...

Estoy trabajando bastante en la Embajada de Suiza, y lo paso bien en Chile. Sabian que en Chile se dice Aji o Pico al Chile. El Pisco, que pronuncian como Pico, no me gusta tanto, por razones obvias... Estoy con la cuba, como Javier me lo enseno.

Estoy trabajando bastante. la semana pasade era el observador oficial de Suiza ante la conferencia general del Organismo para la proscripcion de armas nucleares en Latinoamerica y el Caribe. conoci un chingo de Embajadores de cada pinche pais de este continente. Estuvo divertido. Ademas de esto estoy escribiendo informes politicos para mi gobierno. Creo que nadie los leera pero vale madres.

Chile no es el pais prometido, las chicas son medio feas, nada comparado con Colombia. Colombia es una maravilla, vayan a Colombia, en serio. Ahi hay de todo y ademas no es tan peligroso como todos dicen, a mi por ejemplo me secuestraron muy pocas veces.

La gente en Chile no es tan amigable como en Mexico, son un poco introvertidos y no muy integrativos. Hay que hacer un esfuerzo para conocerlos. No obstante lo paso muy bien, salgo muchas veces y regreso a casa a las 8 de la manana a menudo.

A veces me dicen que tengo un acento mexicano cuando hablo espanol, jajaja. Lo tomo como cumplido pero el acento chileno no me gusta mucho. Ademas siempre quieren que yo diga cosas como "orale wey"... Cuando me preguntan eso, yo suelo responderle con un seco y clasico "chinga tu madre".

Cada vez que escucho la palabra Mexico (o palabras que suenan parecido como tragico o Mecanico...) pienso en ustedes. No voy a olvidarles aunque escribe poco...


Que les vaya muy bien
Enzo
(sic).

miércoles, noviembre 09, 2005

miércoles, noviembre 02, 2005

The Sand

Por todo, necesariamente.

I

Yo te sentía parte de aquel mar. Era mediodía. Con los huaraches en la mano, veía a la gente dando vueltas por la mar, guardándose en no sé qué partes de sus ropas, pedacitos de coral, alguna piedra; en barcas de motor remotas, sentados en la arena y nadando. No conocía a nadie, pero, maravillosamente sabía que estabas en aquel mar inmóvil —el más alejado de la playa—, surcado por los breves intervalos de tus brazos que, repetidamente, te acercaban al fondo de un secreto. Cada vez más libre de movimientos en el agua, te sentías contenta y cada vez con más ganas de nadar. Tal vez de llegar al mar abierto.

II

Saliste de una vez, te miré inmóvil, traías un divino bañador, vigilando tus lentos movimientos, mirando cómo el agua descendía por tu piel y, llegabas a la arena provocando en mí una breve sensación de inmortalidad. Después nos sentamos bajo un parasol. Arrojaba su sombra negra sobre nuestros cuerpos y la arena inundaba nuestros pies. Así nos quedamos algún tiempo, mientras la multitud de bañistas, ya sea acompañados o solos, se lanzaban a la mar y, los niños se zambullían en cada ola blanda. Cómo brillaban tus ojos mirando el movimiento de la superficie azul, parecía que la vida se gestaba a cada parpadeo, y en cada salpicadura blanca del azul contenido me dirigías una sonrisa.

III

El fondo marino de arena ondulada era deformado por tus pisadas. Volvías a la mar. Los rayos de sol parpadeaban entre las gibas del agua y tu pelo. Te sumergiste y aparecían algas, velocísimos pececitos estriados, rocas submarinas afiladísimas (escollos) y, arriba miraba el color que daba a la mar la silueta de tu cuerpo. La piel de tu nítida espalda y tus largas piernas, eran de una blancura reveladora entre el azul y moreno de las piedras. A cada brazada tuya, todo lo oscuro de tu pelo aparecía, cambiando en ti todos tus secretos. Cambiabas la dirección de tus movimientos, girabas en el agua, nadabas de una manera híbrida, alejándote. Mantenías en mí a la vida, ansiosa de hundirme allí, de pasar entre el navegar de las olas y abrazarte.

IV

La fuga de tu cuerpo había cesado, ahora descansarías. El sol dejó de estar en posición vertical y, comenzó el reflujo hacia la orilla de los que estaban dispersos por el mar. Llegaste, en tus ojos había una expresión de serenidad, llena de asombro y libertad. Todavía llevabas restos de agua en tus suaves hombros. Las yemas de tus dedos exangües y con los relieves ondulados rozaban tu piel al acercarte. Alzando los ojos me miraste, como aquellas veces en que nos enfrentábamos a vernos, a quedarnos callados dirigiéndonos miradas en secreto, simples: ¡hermosas!

V

Nos fuimos en la penúltima barca de motor, un viaje multitudinario —por así decirlo—. La barca partió enseguida, más veloz que cuando había llegado. Con sus movimientos misteriosos, nos dejaría la certeza de que nunca este lugar sería igual. Te tapaste los ojos sonriendo. Los dos estábamos sentados con las manos sobre las rodillas, sonreíamos, cansados, entre el naranja del salvavidas y un azul que se va. Para llegar a la playa, el muchacho de gafas conducía la barca partiendo en dos el mar. Se miraba la hormigueante costa acercarse, las barcas atracadas, las barcas volcadas; se miraba también la isla dejada, te miraba; la última fila de paseantes cubriendo su cara con toallas: morenos por el sol. Nos mirábamos esa tarde al llegar a la playa, todavía llena de castillos y volcanes de arena abandonados por los nenes. Y tú, breve, estremeciéndome. Moviendo mi vida, como un suspiro.

Mirar

sandra