Sólo quería contarte lo que siento ahora.
miércoles, enero 31, 2007
De cartas
Sólo quería contarte lo que siento ahora.
jueves, enero 25, 2007
De cartas
jueves, enero 18, 2007
none
sábado, diciembre 23, 2006
jueves, diciembre 21, 2006
J.
lunes, diciembre 18, 2006
gigantic
Huyendo con celeridad el gigante Roberto atravesó colinas. Huía de su amada Dela. Aplastaba árboles a cada paso. Sus ojos rosados dejaban salir goterones de lágrimas que al tocar el suelo hacían brotar de la tierra dalias. Las estrellas desaparecieron el día y a él. Sin lenguaje y solo, ocultó su pesado cuerpo en una antigua bóveda de piedra. Ahí lamentabase en el silencio de las paredes negras. Sus gemidos ahuyentaron a murciélagos que en su loca huída estrellabanse con churupetes luminosos. En la concavidad, el verde luminoso de los bichos que morían descendía lento, hasta apagarse en el suelo de la caverna y volver a negar toda visión. En la oscuridad, la cavidad se abría más para Roberto. Su estatura no gobernaba ya las cosas. La cueva era imponente. Sollozaba en ella como volviendo al vientre de su madre, y la penumbra eran los ojos de ella que lo consolaban; y al estirar sus larguísimos dedos y tocar las paredes de piedra caliza sentía una vieja caricia. Su memoria se poblaba de imágenes y aparecía Dela con su bolita de abalorios en el cabello. El frío de las profundidades no lo inmutaba, al contrario, cesó su llanto y adentrábase más al hueco de la tierra, a este paraíso cárstico del que hace muchísimo tiempo la luz fue expulsada. Se abrían túneles y pasadizos entre anfractuosidades y antiquísimas estalactitas, oquedades por donde caían cascadas infinitas que el gigante Roberto no podía ver, y sin embargo escuchaba con atención el misterioso goteo, y pensaba que el rostro de su amada Dela era todo lo que le rodeaba: intocable, invisible, lejano, aunque le bastaba alargar los brazos para palpar la superficie rugosa y erosionada de la caverna, él sabía cuan pequeño era en el mundo, y su gigantismo, del que huía la gente al verlo, era algo que los ojos de su amada nunca vejaron. Suspiró. Estaba lejos y aquí. Exhalo su último aliento. Cogió del suelo una piedra y se la echo a la bolsa. Y se guiaba a los confines tropezándose con las estalagmitas con la esperanza de alcanzar la muerte. Su escape al fondo era un arrebato de valentía o de torpeza del que el azar no tenía la culpa, mucho menos el destino.
martes, diciembre 12, 2006
Sueño
lunes, diciembre 11, 2006
jueves, noviembre 23, 2006
Sin ti
miércoles, noviembre 15, 2006
Fuera de Ogarrio
viernes, noviembre 10, 2006
Llegada y salida
Llegada
Muy rápido pasa el día. Rodeado de gente vana que se pone una carcajada como antifaz para mostrarse franca. Personas amables, tranquilas, inofensivas ‘a fin de cuentas’, repletas de lugares comunes. Me vuelvo uno de ellos. Me disfrazo de ellos. Mis manos están secas, blandas. Me duelen los dientes de tanto rasparlos con mis dientes. En silencio, ‘en boca cerrada no entran moscas’. La saliva sabe amarga cuando no hablas, parece que condensa las palabras y se estrellan en ese techo rosado de la boca hasta deslizarse por sus paredes, y la lengua las prueba, y entonces me callo. Tal vez con la llegada de la tarde se propague ese bello frío que cayó anoche. Una lluvia lo trajo mientras paseábamos en las calles llenas de vacío, y mirábamos los semáforos parecidos a maniquís. O tal vez no, y me asuste el croar de las ranas en el patio. Y las plagas de libélulas vuelen a la oficina para estrellarse contra las lámparas. Y cuando ocurra ese espectáculo trágico, yo pensaré en ti para alegrar el mundo: tu sonrisa de naranja.
Salida
Como dice Freud, no hay cosa que le pueda causar
tanto daño a un ser humano, como otro ser humano.
Caminaré sin ti
M.B.
sábado, noviembre 04, 2006
miércoles, octubre 25, 2006
De tinto
lunes, octubre 16, 2006
Visible elbisivni
miércoles, octubre 11, 2006
Comienzo... correspondencia
sábado, septiembre 30, 2006
Omiltemi
martes, septiembre 26, 2006
arlequín.
1. m. Persona cuyo vestido en un espectáculo o fiesta remeda el de Arlequín, personaje de la comedia del arte, que llevaba mascarilla negra y traje de cuadros o losanges de distintos colores.
2. m. Gracioso o bufón de algunas compañías de volatines.
3. m. Cada uno de los dos bastidores verticales que, en cada lateral, definen con el bambalinón la embocadura del escenario en los teatros.
4. m. coloq. Sorbete de dos o más sustancias y colores.
5. m. desus. Persona informal y ridícula.
6. m. desus. Tejido de hilo o lana y de colores variados.
Victor Vasarely-Arlequín
Técnica mixta
59 x 39 cm
miércoles, septiembre 13, 2006
jueves, septiembre 07, 2006
Sentir
" En el avión, cerca de ti, ya no le tengo miedo al peligro. Uno sólo muere cuando está solo. "