sábado, octubre 24, 2009

De dónde provengo

En el titular se lee: "provenimos de observadores del cielo acuciosos", entusiasmado por el enunciado yo leí: provenimos de observadores del cielo acuosos, al releerlo me di cuenta de la falla, sin embargo me gusta más con el error de mi emoción, que da a los observadores este pensarlos en nostalgia y melancolía. Sabiduría y no, pero el astro que vieron por segundos jamás lo volverán a ver. De allí la acuosidad que mana de sus ojos por el breve descuido al, digamos, endulzar su taza de café. En cierto poema de Galeano se lee que por envidia de los supremos el hombre perdió la capacidad de ver más allá del horizonte; los observadores apelan a los instrumentos para recuperar esta carencia fatal: acuciosos y decididos. Es en todo cierto que el deseo vehemente que los impulsa a observar les llena de deseos y por eso aumenta su falta de nada, su vacío amplio como el cosmos al que día y noche dirigen sus máquinas. Y es en esos extractos de su solitaria actividad, de su búsqueda solícita, que me siento como ellos: un observador acuoso.

1 comentario:

mabellev dijo...

!!!!!
besos de, también, creo, una observadora acuosa.