sábado, abril 23, 2011

Recipiente

Los rescates suceden con las lluvias. Las plantas, los cortes sin filo en grados diversos. Tu mano crea. Aguaceros cambian mundos. Las condiciones permean todo lo que tocan, son provocaciones, destellos: esa raíz empezará a nutrir un espacio insignificante⎯si quieres. Empezará por una dispersión diminuta, no notaras su silencio creciente. Se alimentará de tu rutina. Crecerá y se irá esparciendo entre trastes que se desacomodan en la alacena, entre olores guardados y no le hará falta la luz. Como una tinta invisible te escribirá en el agua y escuchará tus charlas cotidianas, de cuando llegas y te ausentas en esos fines de semana largos. Extrañará tus ruidos: cuando se te cae un arete, cuando olvidas cerrar la llave de agua. El goteo del tiempo que te moja y también alienta. Caminaras cada esquina y cada parque, y ella horadará el agua como tus pasos los días.

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